Background: When families experience a violent death through suicide or homicide, surviving parents or carers face the dual burden of managing their own traumatic grief while supporting bereaved children. Although children's bereavement processes have received increasing research attention, little is known about how carers navigate these competing emotional and social demands. Understanding this tension is critical to designing trauma-informed interventions that promote healthy adaptation for the whole family.Objective: This study explored how carers of children bereaved by suicide or homicide experience and negotiate the conflicting roles of being both mourner and caregiver. The analysis was guided by Role Conflict Theory, which conceptualises the strain that arises when incompatible role expectations coexist.Method: Using a qualitative design, ten in-depth, semi-structured interviews were conducted with parents or close carers of children aged 0-17 who had lost a significant person to suicide (n = 9) or homicide (n = 1). Interviews were transcribed verbatim and analysed using Reflexive Thematic Analysis with an inductive approach.Results: Two themes were generated: 'The carer - Children first!' capturing how participants suppressed their grief to remain functional, prioritising children's stability and viewing emotional restraint as a moral duty of 'good parenting'. And 'The mourner' reflecting carers' struggle to find private or socially sanctioned spaces for their own mourning, often compartmentalised and deferred to protect the child. The ongoing negotiation between caregiving and mourning generated emotional exhaustion, guilt, and delayed recovery.Conclusions: Bereavement following a violent death through suicide or homicide creates a unique form of role conflict that compromises carers' well-being and may indirectly affect children's adjustment. Trauma-informed support services should explicitly address carers' dual needs, offering safe opportunities for personal grieving alongside parenting guidance to promote sustainable family adaptation after violent death. Parents and carers of children, who have lost someone to suicide or homicide, often suppress their own grief to protect their children’s emotional stability.Balancing caregiving and mourning creates deep emotional strain, guilt, and exhaustion for carers after bereavement following a violent death.Trauma-informed family support should address caregivers’ own grief alongside their children’s needs to promote healthy recovery for the whole family. Antecedentes: Cuando las familias sufren una muerte violenta por suicidio u homicidio, los padres o cuidadores sobrevivientes enfrentan la doble carga de gestionar su propio duelo traumático mientras apoyan a los niños en duelo. Si bien los procesos de duelo infantil han recibido creciente atención en la investigación, se sabe poco sobre cómo los cuidadores manejan estas demandas emocionales y sociales contrapuestas. Comprender esta tensión es fundamental para diseñar intervenciones con enfoque en el trauma que promuevan una adaptación saludable para toda la familia. Objetivo: Este estudio exploró cómo los cuidadores de niños en duelo por suicidio u homicidio experimentan y negocian los roles conflictivos de ser a la vez dolientes y cuidadores. El análisis se guió por la Teoría del Conflicto de Roles, que conceptualiza la tensión que surge cuando coexisten expectativas de roles incompatibles. Método: Mediante un diseño cualitativo, se realizaron diez entrevistas semiestructuradas en profundidad con padres o cuidadores cercanos de niños de 0 a 17 años que habían perdido a un ser querido por suicidio (n = 9) u homicidio (n = 1). Las entrevistas se transcribieron textualmente y se analizaron mediante Análisis Temático Reflexivo con un enfoque inductivo. Resultados: Se generaron dos temas: “El cuidador: ¡Los niños primero!’, que refleja cómo los participantes reprimieron su dolor para mantener su funcionalidad, priorizando la estabilidad de los niños y considerando la contención emocional como un deber moral de la “buena crianza”. Y “El doliente”, que refleja la lucha de los cuidadores por encontrar espacios privados o socialmente aceptados para su propio duelo, a menudo compartimentado y postergado para proteger al niño. La constante negociación entre el cuidado y el duelo generó agotamiento emocional, culpa y una recuperación tardía. Conclusiones: El duelo tras una muerte violenta por suicidio u homicidio crea una forma única de conflicto de roles que compromete el bienestar de los cuidadores y puede afectar indirectamente la adaptación de los niños. Los servicios de apoyo con enfoque en el trauma deben abordar explícitamente las necesidades duales de los cuidadores, ofreciendo espacios seguros para el duelo personal junto con orientación para la crianza, con el fin de promover una adaptación familiar sostenible tras una muerte violenta.