Background: Adolescence is a developmentally sensitive period for trauma-related psychopathology, yet posttraumatic stress disorder (PTSD) is defined differently across diagnostic systems. The DSM-5 conceptualises PTSD broadly, whereas the ICD-11 distinguishes PTSD from complex PTSD (CPTSD), raising questions about diagnostic alignment and clinical meaning in youth.Objective: This study examined the diagnostic concordance between DSM-5 PTSD and ICD-11 PTSD and the differentiation between DSM-5 PTSD and ICD-11 CPTSD in adolescents, further evaluating whether adverse childhood experiences (ACEs) differentially predicted diagnoses.Method: Participants included 585 adolescents aged 13-20 years from psychiatric outpatient clinics and 2146 control adolescents from schools. DSM-5 PTSD was assessed using the PTSD Checklist for DSM-5, ICD-11 PTSD and CPTSD were assessed with the International Trauma Questionnaire (ITQ), and ACEs were measured using the ACE International Questionnaire (ACE-IQ). Least absolute shrinkage and selection operator (LASSO) logistic regression and receiver operating characteristic (ROC) analyses were used to identify stable adversity-based predictors and evaluate model discrimination.Results: DSM-5 PTSD prevalence was substantially higher than ICD-11 PTSD prevalence in both samples. ACEs showed minimal predictive value for ICD-11 PTSD but strong associations with DSM-5 PTSD and ICD-11 CPTSD, particularly cumulative adversity and community violence. DSM-5 PTSD aligned more closely with ICD-11 CPTSD than with ICD-11 PTSD in adolescents, and ACEs predicted diagnostic differentiation primarily in samples with lower trauma exposure.Conclusions: By directly mapping diagnostic overlap and adversity-based differentiation within adolescent cohorts, this study addresses a critical gap in the literature regarding the age-specific validity and clinical meaning of DSM-5 and ICD-11 trauma diagnoses. DSM-5 PTSD and ICD-11 PTSD showed limited cross-system equivalence in adoles-cents.ICD-11 CPTSD shows closer alignment with DSM-5 PTSD, supporting CPTSD as a distinct subgroup within the broader DSM-5 PTSD.The diagnostic utility of ACE showed limited discrimination in the high-trauma-burden clinical sample but clearer differentiation in the low-trauma-burden cohort. Antecedentes: La adolescencia es un período de desarrollo sensible para la psicopatología relacionada con el trauma, sin embargo, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) se define de manera diferente en los distintos sistemas diagnósticos. El DSM-5 conceptualiza el TEPT de forma amplia, mientras que la CIE-11 distingue el TEPT del TEPT complejo (TEPTc), lo que plantea interrogantes acerca de la coherencia diagnóstica y su significado clínico en jóvenes. Objetivo: Este estudio examinó la concordancia diagnóstica entre el TEPT del DSM-5 y el TEPT de la CIE-11 y la diferenciación entre el TEPT del DSM-5 y el TEPTc de la CIE-11 en adolescentes, además de evaluar si las experiencias adversas en la infancia (ACEs por sus siglas en inglés) predecían de manera diferente los diagnósticos. Métodos: Los participantes incluyeron 585 adolescentes, edades 13 a 20 años de centros psiquiátricos ambulatorios y 2.146 adolescentes de control de escuelas. El TEPT del DSM-5 se evaluó utilizando la lista de chequeo de TEPT para el DSM-5, el TEPT y TEPTc de la CIE-11 se evaluaron con el Cuestionario Internacional de Trauma (ITQ), y las ACEs se midieron utilizando el Cuestionario Internacional de ACE (ACE-IQ). Se utilizaron análisis de regresión logística LASSO (least absolute shrinkage and selection operator) y análisis de curvas ROC (characteristic) para identificar predictores estables basados en la adversidad y evaluar la capacidad de discriminación del modelo. Resultados: La prevalencia de TEPT según el DSM-5 fue sustancialmente mayor que la prevalencia de TEPT según la CIE-11 en ambas muestras. Las ACEs demostraron un valor predictivo mínimo para el TEPT según la CIE-11, pero fuertes asociaciones con el TEPT según el DSM-5 y TEPTc según la CIE-11, particularmente la adversidad acumulativa y la violencia comunitaria. El TEPT según el DSM-5 se alineó más estrechamente con el TEPTc según la CIE-11 que con el TEPT según la CIE-11 y las ACEs predijeron la diferenciación diagnóstica principalmente en muestras con menor exposición al trauma. Conclusiones: Al mapear directamente la superposición diagnóstica y la diferenciación basada en la adversidad en las cohortes de adolescentes, este estudio aborda una brecha crítica en la literatura relacionada con la validez específica por edad y el significado clínico de los diagnósticos de trauma según el DSM-5 y CIE-11.
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arXiv · 2013-12-06
arXiv · 2009-09-17